La Fundación para el Progreso de Madrid pide una "Auditoria Sanitaria" independiente sobre la potabilidad del agua de  Cercedilla

 

El informe hecho público por la Consejería de la Comunidad Autónoma de Madrid el 14 de julio pasado no admitía duda: “El agua de Cercedilla no es apta para el consumo humano y tiene riesgo para la salud.

 

Sanidad aseguró que el agua de Cercedilla no cumple los criterios sanitarios de calidad y que su consumo puede provocar trastornos gastrointestinales.

 

Cercedilla no recibe su agua del Canal de Isabel II, que abastece a una cincuentena de municipios de la región, sino que tiene su propio suministro. Por eso el problema no afecta a otras localidades.

 

La Consejería explicó que los análisis realizados incumplen los parámetros que recoge el Real Decreto sobre criterios sanitarios de la calidad del agua. En concreto, en el agua de Cercedilla se encontraron microorganismos como escherichia coli (una bacteria que normalmente vive en el intestino y que causa buena parte de las infecciones de orina, pero que también puede provocar otro tipo de infecciones intestinales y clostridium perfrigens (otra bacteria que causa enfermedades) y bacterias coliformes.

 

Más aun. Los análisis también encontraron que la concentración de cloro libre residual (sustancia que se usa en el tratamiento de potabilización) era superior a 1,5 microgramos por litro, cuando el Real Decreto establece que no debe superar un microgramo por litro en ningún caso.

 

No es la primera vez que esto sucede. Suele ocurrir en verano y la causa es un depósito de agua muy antiguo en el que se embalsa el agua procedente de una presa. Los habitantes del pueblo están acostumbrados a comprar agua mineral cuando no se puede beber la del grifo. En época veraniega siempre aumentan los casos de diarrea que se atienden en los consultorios de la zona.

  

El Ayuntamiento, sin embargo, niega la mayor. Apoyándose en sus propio análisis, los técnicos municipales y el Equipo de Gobierno sostienen que el agua es potable, pero no aportan pruebas a los servicios de inspección de la Consejería de Sanidad.

 

Mientras, los 7.000 habitantes de Cercedilla y los miles de veraneantes que se instalan en este municipio cada año por esta época, no saben a qué atenerse.

 

Francisco Herrera, Presidente de la Fundación para el Progreso de Madrid, afirma que la única manera de resolver la situación es “encargar a un laboratorio independiente un análisis sanitario en profundidad sobre la potabilidad del agua procedente del depósito municipal”. Mientras, sostiene Francisco Herrera “parece mucho más fiable la opinión de la Consejería de Salud que la del propio Ayuntamiento, por motivos obvios de solvencia técnica”.

 

Madrid, 26 de julio de 2010